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La mejor época de pesca en Alaska
Hay un momento en Alaska en que todo encaja. El hielo se ha fundido, el sol apenas se pone —once de la noche y todavía hay luz— y los ríos hierven de salmones que remontan la corriente para desovar. Esa ventana va de mayo a septiembre y si estás planeando un viaje de pesca, es la que tienes que marcar en el calendario.
Mayo: arranca la fiesta
La temporada del salmón rey (chinook) comienza en mayo. Es el más grande de los salmones del Pacífico y el más peleón: un ejemplar de 20 kilos no es raro. En mayo también se abre la temporada de halibut, el monstruo plano del fondo marino que puede superar los 100 kilos. Si buscas un trofeo, este es tu mes.
El río Kenai, al sur de Anchorage, es el epicentro. Necesitarás licencia de pesca en Alaska, que puedes tramitar online antes de viajar.
Junio y julio: el frenesí del salmón
A principios de junio empieza la gran migración. Millones de salmones —rey, rojo (sockeye), rosado y chum— nadan desde el Pacífico hacia los ríos donde nacieron. Es uno de los espectáculos naturales más brutales que existen y, como pescador, estar en medio de esa masa de peces es algo que no se olvida.
El salmón rojo del río Kenai y del Russian River es el protagonista de junio. En julio se suma el salmón plateado (coho), rápido y acrobático. Las temperaturas rondan los 15-20 °C durante el día, perfectas para vadear sin pasar frío.
Agosto y septiembre: helifishing y paisajes de postal
Agosto trae temperaturas más cálidas y una opción única: el helifishing. Saltas de un helicóptero a lagos remotos donde apenas ha pescado nadie. No es barato, pero la experiencia —y las fotos— son difíciles de superar.
En septiembre, el salmón plateado sigue activo y el halibut se deja ver cerca de la costa. Los bosques empiezan a teñirse de rojo y dorado. Aunque el tiempo se vuelve impredecible, los paisajes otoñales compensan cualquier chaparrón.
Más allá de la pesca: parques nacionales
Alaska no es solo pesca. Aprovecha para visitar Denali, con su tundra infinita y osos pardos; los fiordos de Glacier Bay; o el Kenai Fjords National Park, donde los glaciares se desprenden al mar delante de ti. Si viajas entre septiembre y marzo, las auroras boreales son otro espectáculo que no necesita caña.
Antes de viajar, revisa los precios y tipos de licencia en nuestra guía de licencia de pesca en Alaska. La licencia de no residente no es especialmente barata, pero comparada con lo que gastas en vuelos y alojamiento, es lo de menos.